Equipo del Instituto Irlandés de México que ganó al Instituto Cumbres en el estadio Azteca

El equipo del Instituto Irlandés en el Estadio Azteca

Según los comentarios que he recibido, la foto en mi comentario anterior sobre la cena de gala con motivo del 45 aniversario de la fundación del Instituto Irlandés masculino de México despertó muchos recuerdos agradables para varios ex-alumnos.

Aprovecho el momento para agregar otra foto de “aquel entonces”. Es el primer equipo del Instituto Irlandés que ganó al Instituto Cumbres en el estadio Azteca. Jugamos durante el medio tiempo de un partido de primera división, por la noche.

Hicimos llorar al P. Álvaro Villaseñor, prefecto de disciplina y encargado del fútbol en la primaria del Cumbres ya que los equipos de fútbol del Cumbres (que era muchísimo mas grande que el Irlandés) no estaban acostumbrados a perder.

El profesor Vicente Jurado era nuestro entrenador (había trabajado en años anteriores con el Atlante). Cuando se publicó esta foto en la prensa nacional corrió el rumor que había llegado un nuevo entrenador extranjero a México…. La realidad era bien diferente. Soy yo, atrás, a la derecha, ingenuo prefecto de disciplina del Irlandés.

Si sales en esta foto (o en la del grupo del post anterior) o conoces a alguien en la foto, debes leer mi libro “Historia de un Legionario de Cristo Irlandés” para conocer la historia detrás de la historia”….

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Los grandes ausentes cuando el Instituto Irlandés masculino de México celebró su aniversario

El pasado 1 de abril se llevó a cabo una cena de gala para festejar el 45 aniversario de la fundación del Instituto Irlandés Masculino de la ciudad de México. Yo llegué a México en Diciembre de 1966 para fundar el irlandés en compañía del P. Maciel, el P. John Walsh y el P. Juan Manuel Fernández Amenábar (q.e.p.d.) Fui “prefecto de disciplina” de la sección de primaria durante unos seis años. Luego regresé de Roma al Instituto en 1974 como Director cuando se enfermó el P. Amenábar. Fueron años muy importantes en mi vida durante los cuales me encariñe muchísimo con México, hice grandes amistades y mi trabajo allí fue fuente de grandes satisfacciones personales. Durante todo mi tiempo en México, al estilo Legionarios de entonces, nunca regresé a Irlanda para una visita familiar así es que mis compañeros Legionarios se convirtieron en “mi familia.”

Dedico bastantes paginas de mi autobiografía “Historia de un Legionario de Cristo irlandés: de como encontró su corazón y casi perdió la razón” a la fundación de los Institutos Irlandeses del DF y de Monterrey.

El P. John Walsh, L.C., compañero mío durante unos 10 años (compartimos habitación en la “casa de los Padres” en Fuente de Flores #19, en Tecamachalco), bendijo los alimentos en la cena de gala. Comentó, “La amistad es un vínculo importante….para mí personalmente, en este aniversario fue muy importante volver al Colegio”.

El P. Vincent McMahon, L.C., que fue prefecto de disciplina en el año de 1968, también fue compañero y amigo mío. Actualmente es párroco muy querido por sus fieles y director espiritual de un seminario diocesano en Holanda. El P. Vincent comentó, “Volver a visitar el lugar de trabajo a distancia de esos 45 años es siempre un evento. El poder volver a encontrarse con los compañeros y amigos de entonces es una bendición muy especial de Dios. El Instituto Irlandés fue el segundo colegio de la Legión de Cristo, y el primero de su estilo: una concepción educativa original y revolucionaria. Es fuente de grande consuelo y profundo agradecimiento ver las aulas llenas, los jóvenes entusiastas, el profesorado y los diversos equipos tan profesionales. El Instituto Irlandés es un colegio católico. Su razón de ser entonces y ahora yace en transmitir los valores del Evangelio, en facilitar el encuentro personal con Cristo de cada uno de los alumnos. Esto ha sido el empeño interior de todos los que hemos trabajado allí, y en ello está la grandeza de este Instituto”

Tengo entendido que unas 600 personas, asistieron a la cena. Entre ellos había egresados, estudiantes, empleados, prefectos, profesores y directores que han pasado por el colegio. Muchos de ellos viajaron desde España, Estados Unidos y diversos estados de la República para asistir al evento. Juan Musi, egresado de la generación 1992 y Presidente de la Sociedad de Exalumnos, y otras personas dieron su testimonio. El P. Joel López Torres, L.C., director actual del colegio desde el 2009, mencionó que “El Irlandés no es solamente un colegio, es un estilo de vida; somos una gran familia y eso es lo que nos hace un colegio tan especial”.

Los tres Padres Legionarios se refirieron a la amistad, al reencuentro con los compañeros de antaño, y a la gran familia de los que colaboramos en el colegio. Me quedé reflexionando al leer sus comentarios y las noticias del evento. Fui Legionario de Cristo  fiel durante 20 años. Mi experiencia en el Instituto Irlandés fue de las más importantes en mi vida. Tenia apenas 20 años cuando me asignaron a fundar la escuela. Allí conocí al P. Álvaro Corcuera,  actualmente Director General de los Legionarios,  cuando apenas comenzaba sus estudios en primaria. La fundación, y posteriormente  la “reformación” de la escuela (después de la enfermedad del P. Amenábar), marcaron una época muy importante en mi vida y en muchos sentidos afectaron al rumbo de mi vida.

Me da cierta tristeza no haber sido invitado al evento. De hecho, estaba en la república mexicana en viaje de negocios. Justo antes de la cena de gala, me reuní con otro compañero Legionario irlandés, también fundador del colegio – David Hennessey, el primer prefecto de estudios. Como yo, David ahora no es Legionario. ¡Que increíble si nos hubieran invitados a participar en los festejos! ¡Que recuerdos tan bonitos hubiéramos podido compartir todos!

¿Por qué menciono todo lo anterior? ¿Qué importancia tiene que no nos invitaron?

Los Legionarios de Cristo están en un proceso de reforma, bajo la guía del Vaticano, después del escándalo relacionado con el P. Marcial Maciel el fundador. Parte de la “herencia” del fundador es que los Legionarios no podían tener confianza los unos en los otros. No podíamos ser “amigos”.  Los que eventualmente abandonamos la Congregación, – un proceso sumamente doloroso – siguiendo nuestras conciencias nos convertimos, para nuestros compañeros Legionarios, en “traidores”.  A lo mejor no se decía así. Pero eso era la realidad. Compañeros entrañables durante 20 años y encargados al basurero de la historia y de la memoria la mañana después de salir de la Congregación.  Eso, estimo, no es justo, ni caritativo, ni cristiano. Y los Legionarios se han perdido lo que podría haber sido un gran tesoro para ellos.

El pasado, pasado está. Sin embargo, si los Padres Legionarios de Cristo de verdad quieren descubrir su carisma – que según el mismo Maciel se basaba totalmente en la caridad – sugiero que deberían hacer un gran esfuerzo por re-encontrar a sus muchos ex-hermanos que por una razón u otra salieron de la congregación. Que mejor manera de repudiar los aspectos disfuncionales de la metodología del fundador – reunir, acoger, agradecer, conocer y convivir con los que fuimos sus compañeros dándoles a todos la oportunidad de reunirse con “su familia”. Los Legionarios jóvenes de hoy, como el actual director del Instituto Irlandés, el P. Joel López, están montados sobre los hombros de muchos gigantes que les precedieron en los años de fundación. Los mas “maduros” como el P. Walsh y el P. Vincent han de extrañar, si fueron honestos y bastante sensibles para admitirlo, a sus antiguos compañeros de aventuras, de formación, y de oración.

Seria una experiencia muy enriquecedora para todos poder compartir e intercambiar ideas de nuevo. Los Legionarios sacarían mucho provecho. Si la acogida fuera espontánea, afectuosa y sincera los (miles de personas) que ya no somos Legionarios nos sentiríamos apreciados, respetados y “en familia”. Quizás experimentaríamos una autentica caridad, que no tuvimos mucha oportunidad de practicar en los tiempos del fundador.

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Ex consagrada del Regnum Christi, Nelly Ramírez, dice que lo que vivió en el movimiento no fue ‘evangélico ni eclesial’

Valentina Alazraki, para noticieros Televisa comenta sobre un nuevo libro que trata al tema del Regnum Christi. Nelly Ramírez Mota Velasco, una ex consagrada que se salió del movimiento de laicos de la Legión de Cristo, después de 12 años, de los cuales dedicó siete de ellos como directora del Centro de Consagradas de León, Guanajuato, autora del libro El reino de Marcial Maciel, la vida oculta de la Legión y el Regnum Christi, viajó a Roma y al Vaticano para explicar, a las personas que en este momento se encuentran acompañando a la Legión de Cristo en su camino de renovación, cómo se vive dentro del Movimiento al que ella pertenecía.

A diferencia de mi libro, “Historia de un Legionario de Cristo Irlandés,” Nelly escribió su relato después de que las revelaciones de la conducta turbia del P. Maciel fueran del dominio común. Al salir del movimiento en el 2009, ya se había enterada de la doble vida del fundador, Marcial Maciel, del que además de los delitos de pedofilia, se descubrieron dos esposas y por lo menos tres hijos. Al abandonar al Movimiento, Nelly decidió consultar a  sacerdotes y canonistas, para entender hasta qué punto las normas que regían a su movimiento habían hecho posible que durante 64 años se viera al fundador como a un santo, sin que nadie cuestionara sus comportamientos.

Nelly opina que el Vaticano tomó la decisión más adecuada al decidir acompañar a la Legión de Cristo en un camino de renovación, de la mano del delegado papal, el cardenal Velasio de Paolis. También considera que fue acertado por parte de la Santa Sede, nombrar a un visitador para el movimiento del Regnum Christi. La decisión del Papa, comenta, fue valiente, inteligente y paternal.

Tengo entendido que Nelly al escribir su libro piensa ayudar al Movimiento y a los Legionarios en la tarea de reforma.  El tiempo dirá si los Legionarios están de acuerdo con este noble propósito y si encuentran utilidad en su aportación.

Concuerdo con Nelly que uno de los puntos graves que hay que remediar en la organización es que hay una dependencia excesiva de los miembros hacia la institución, los superiores, y directoras. Dudar de ellos, en la Legión y el Movimiento es equivalente a una falta de fe. Por eso, ya he opinado, los Legionarios no han experimentado la verdadera confianza, tan necesaria para las relaciones impersonales y la vida de comunidad.

Nelly Ramírez dice que escribió “El reino de Marcial Maciel,” porque todavía quiere a su ex-colegas. Declara que cree en la buena voluntad, pero estima que es indispensable que se conozca toda la verdad. En gran parte compartí esas mismas motivaciones al escribir mi autobiografía. Para sanar a la Legión y al Movimiento, los miembros necesitan conocer toda la historia y no fiarse exclusivamente de las noticias que se permiten divulgar internamente.

En su libro,  Nelly toca el punto (ahora candentes) sobre el supuesto encubrimiento del padre Maciel por parte de Juan Pablo II. Igual que yo, opina que el Papa fue engañado por el fundador del la Legión de Cristo. Conoció las primeras acusaciones de pedofilia en 1997, pero por tratarse de testimonios sin pruebas convincentes, no las creyó. Maciel, además,  según Nelly, le juró al Papa en varias ocasiones que eran acusaciones falsas. Hacia finales del 2004 e inicios del 2005 llegaron al Vaticano evidencias concretas de la culpabilidad de Maciel. A raíz de la investigación ordenada por el Papa, el Vaticano, en el 2006, con un comunicado público, le exigió al fundador de la Legión de Cristo y del Regnun Christi que se retirara a una vida de oración y penitencia.

A diferencia del libro de Nelly,  mi autobiografía “Historia de un Legionario de Cristo Irlandés: de como encontró su corazón y casi perdió la razón” no pretende juzgar ni a la Legión de Cristo ni al Movimiento.  Es simplemente la historia de un ex-Legionario que relata sus experiencias con el Padre Maciel y sus compañeros Legionarios durante la fundación del Instituto Irlandés y la Universidad Anahuac en México y luego la fundación del Reino en los Estados Unidos Norteamericanos. Mi libro solamente abarca desde 1962 hasta 1982, cuando termine mi carrera Legionaria en Gabón, África Occidental. Dejo a los lectores sacar las conclusiones que consideran apropiadas.

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La pelicula “El Rito” y la Universidad “Regina Apostolorum” de los Legionarios de Cristo

En 2004, la Congregación para la Doctrina de la Fe pidió que todas las diócesis católicas nombraran a un exorcista oficial. La Universidad Regina Apostolorum, dirigido por los Legionarios de Cristo, abrió un curso para la formación de los exorcistas en ese mismo año.

Regina Apostolorum“, fue erigido por la Congregación para la Educación Católica el 15 de septiembre de 1993. El 11 de julio de 1998, el Papa Juan Pablo II le concedió el estatuto de “Universidad Pontificia” y el 3 de septiembre de 2004 recibió la aprobación canónica  definitiva.

La película “El Rito” se basa en un libro escrito por un periodista del Associated Press (AP) llamado Matt Baglio, católico no practicante. Siempre en la búsqueda de una buena historia, el reportero se matriculó en el curso titulado, “Exorcismo y La Oración de la Liberación,” en el colegio Legionario.  Se preguntó, “¿Qué clase de sacerdote toma un curso de exorcismo?” “¿Hay sacerdotes hoy que todavía creen en la existencia del diablo?”

Uno de sus compañeros de clase fue el P. Gary Thomas, un sacerdote de la parroquia de San José de California. Fr. Thomas tenia unos 50 años de edad en el aquel tiempo. La película sigue, más o menos, la historia de su experiencia de vida real como un “exorcista en formación.”  El Padre Thomas ha elogiado la película por el “imagen positiva de la Iglesia” y por su “testimonio de la fuerza de la fe.”

La película cuenta con las actuaciones del ganador del Oscar Anthony Hopkins y el recién llegado actor irlandés Colin O’Donoghue. Hopkins es cristiano, y O’Donoghue es católico practicante que sirve como lector en su parroquia en Dublín.

El Padre Thomas también dijo que los trailers intensamente escalofriantes de la película son “engañosos” en el sentido de que hacen que se vea como una “película de terror”, que él dice es inexacto.

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¿Qué se puede rescatar del Padre Maciel, de su persona y su obra?

Contesté a dos preguntas que se hicieron en los comentarios de un blog del Regnum Christi. Las preguntas me parecieron buenas. Repito lo que contesté aquí:

1) “¿Están los tiempos para hablar positivamente de él [Padre Maciel, Fundador de la Legión de Cristo]?”

Se me hace que no es el tiempo todavía. Serviría solamente para revolver las cosas – hay demasiadas personas que se siente muy heridas y está lo de las victimas del abuso sexual. Simplemente desde el punto de vista de las relaciones publicas, opino que no seria nada aconsejable

2) ¿Qué se puede rescatar de su [[Padre Maciel, Fundador de la Legión de Cristo] persona y su obra?

Opino que lo que hay que “rescatar” son las personas en la Legión y el Movimiento. Esto es lo más importante. También esta de por medio la reputación del Santo Padre Juan Pablo II. Si en eso tengo razón, salen preguntas más relevantes y, pienso, más positivos.

El proceso de renovación, que será largo, ha comenzado. Mientras, como un ex-LC que conoció muy bien al P. Maciel, colaborando con el en varias fundaciones en México y los EUA, pienso que los Legionarios tienen que aprender a “demostrar” mas humildad evangélica y convencernos que realmente les importa el bien de las personas – tanto de los Legionarios como de los seglares. Lo digo en plan positivo. Honradamente, en base de mi experiencia, creo que es lo mejor que pudieran hacer. Harían bien en escuchar y meditar sobre lo que dicen los de “fuera” – sean comentarios en pro o en contra. Tienen que aprender a escuchar y confiarse los unos de los otros – muchos buenos Legionarios ni se dan cuenta de esta carencia, que es herencia del lado disfuncional del fundador. Soy optimista y quiero que tengan éxito.

Como un pequeño botón de muestra, aduciría el comentario que hizo un sacerdote Legionario (joven) sobre la autobiografía que acabo de publicar sobre mi tiempo con el fundador. Entre otras cosas muy positivas, comentó que el libro es “de interés para los que conocieron algunos [de los compañeros Legionarios] que menciona.” La implicación es que no es de mucho interés para los demás. Sin embargo, el libro relata mis anécdotas y hechos relacionados con la fundación de la Legión en Irlanda, la espiritualidad Legionaria, discernimiento de vocaciones, los sistemas de formación, fundación de los Institutos Irlandeses en México, fundación de la universidad Anahuac y etc. Pero, más relevante, describe mis convivencias con el P. Maciel y como influyó enormemente en nuestra manera de pensar – para bien y para mal. Sin entender eso, los que no llegaron a conocer personalmente al fundador, difícilmente reconocen los aspectos disfuncionales de su personalidad y de su influencia en su manera de concebir la vida.

Necesitamos poder identificar la parte disfuncional de su herencia en la vida personal de los que creíamos en el, – que en la espiritualidad Legionaria se mezcla con aspectos sumamente positivos – para lograr los cambios que pide el Papa. Olvidémonos, por un momento, de la “institución” y el fundador para enfocarnos en las personas LC/RC que son tan “victimas” como los demás. Lo que hay que rescatar son las personas.

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La Prelatura Cancún-Chetumal: La cara menos conocida de los Legionarios de Cristo.

El territorio de la Prelatura Cancún-Chetumal comprende el Estado de Quintana Roo, situado en el sureste de la península de Yucatán, en México; tiene una extensión de 51.580 Km2. El estado de Quintana Roo está ubicado en el extremo sureste de México y forma parte de la península de Yucatán. Limita al norte con el Canal de Yucatán del Golfo de México, al sur con Belice, al oeste con el estado de Yucatán y de Campeche y en el este bañan sus costas el mar Caribe. Las islas de Cozumel, Isla Mujeres, Contoy y Holbox forman parte de su territorio. Antes de su erección en mayo de 1970, la mitad del territorio pertenecía a la Arquidiócesis de Yucatán y la parte sur a la Diócesis de Campeche.

Cuando Monseñor Luigi Raimondi, fue Delegado Apostólico de Su Santidad, planeó la creación de la Prelatura de Chetumal. El Nombramiento de Administrador Apostólico tuvo lugar el 16 de julio de 1970 siendo Delegado Apostólico del Santo Padre en México Monseñor Guido de Mestre, quien fue trasladado al poco tiempo, y le sucedió el Arzobispo Carlos Martini. Por esta razón se retrasó varios meses la toma de posesión.

Su Santidad el Papa Pablo VI encomendó la nueva Prelatura a la Congregación de los Legionarios de Cristo y nombró al entonces P. Jorge Bernal Vargas, L.C. como Administrador Apostólico. Tomó posesión de su cargo el 21 de noviembre de 1970.

Mons. Jorge Bernal, L.C. recibió la ordenación episcopal el día 19 de marzo de 1974 de manos del Delegado Apostólico Pío Gaspari. Primero fue Obispo Titular de Velefi; más tarde se cumplió la disposición de llamar Obispo Prelado a quien se le encomendara una Prelatura.

El 8 de enero de 1997 con la presencia del Nuncio Apostólico, Mons. Girolamo Prigione, se hizo la extensión de la sede de Chetumal, para que desde ese momento fuera la Prelatura de Cancún-Chetumal.

Mons. Jorge Bernal Vargas, L.C., obispo prelado fue el administrador apostólico de la prelatura hasta noviembre 2004, cuando – por nombramiento de Juan Pablo II – Mons. Pedro Pablo Elizondo, L.C. le sucedió como Obispo de la Prelatura.

La Prelatura cuenta con una población de mas de 1.300,000 hab. de los cuales 950 mil son católicos. Fuera de de los grandes centros turísticos viven machas personas de etnia maya, gente sencilla, humilde y trabajadora dedicada sobre todo a la agricultura en las zonas selváticas y a los trabajos manuales.

Colaboran con Mons. Pedro Pablo cerca de 97 sacerdotes, 15 congregaciones religiosas y 50 grupos apostólicos. Se han edificado, en poco más de treinta años de labor unas 370 iglesias.

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Santiago Oriol, uno de los miembros más relevantes de los Legionarios de Cristo en España, ha anunciado que abandona la congregación

Segun informa Infocatolica.com, el sacerdote Santiago Oriol, uno de los miembros más relevantes de los Legionarios de Cristo en España, ha anunciado que abandona la congregación y que se incardinará como sacerdote en la diócesis de Getafe, población situada en la Comunidad de Madrid.

Santiago Oriol, que pertenece a una de las familias de más arraigo en la economía y política española, anunció su decisión en una reunión con los padres de alumnos del colegio Everest, situado en las afueras de Madrid y perteneciente a Legionarios de Cristo, del que hasta ahora era director, cargo que también abandonará. Anunció que junto a él abandonaban la Legión de Cristo varios de los miembros de la comunidad en Madrid, que está integrada por unos veinte sacerdotes. Enlace a Infocatolica

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Legionarios y Regnum Christi ¿La punta de un iceberg?

Me parece que la coyuntura de la Legión de Cristo y del Movimiento Regnum Christi puede ser, en cierto sentido, la “punta de un iceberg.”

En las últimas décadas han surgido nuevas formas de vida “religiosa” o “consagrada” con la aprobación de la Iglesia. Estos movimientos (pienso en el Regnum Christi, el Opus Dei, los Focolares y etc.) no se ajustan a los modelos “tradicionales” de vida religiosa. Particularmente en el caso de la Legión de Cristo, el Regnum Christi y el Opus Dei, recibieron la aprobación eclesiástica muy rápidamente. Normalmente el Vaticano procede bastante lentamente en todos sus asuntos, examinando las nuevas fundaciones con mucho detalle antes de conceder su “nihil obstat.” Me llamó la atención también la rapidez con que fue canonizado el fundador del Opus Dei. Según parece, el proceso fue bastante acelerado, sin detenerse demasiado en los procesos minuciosos de la Congregación para la canonización de los Santos. Conocí los procedimientos de dicha Congregación cuando, siendo Legionario, fungi como secretario al Cardenal Luigi Raimondi el Prefecto en 1973.

Nada de esto significa que estos y otros nuevos movimientos son malos o ilegítimos.  Pero no estoy seguro de que la Iglesia universal, incluyendo a muchos obispos, les entiende suficientemente bien. Tienden a colocarse a la derecha del centro, son “tradicionalistas”, muy leales al Vaticano, sigilosos, y muy militantes. Como escribí en mi libro “Historia de un Legionario irlandés” nunca había oído hablar del Regnum Christi hasta varios años después de haber ingresado a la Legión. Se nos presentó como un “movimiento” que el fundador siempre había pensado. A mi, me parecía curioso que nunca se mencionara en las muchas conversaciones que yo y mis colegas tuvimos con el P. Maciel, cuando yo fui por primera vez a México en 1965.

El concepto de movimiento Regnum Christi se podía entender dentro de la cultura de los Legionarios de Cristo y en el ambiente de la Iglesia después del Concilio Vaticano Segundo.  Sin embargo, a muchos nos costó abarcar la noción de  miembros “seglares” “consagrados.” Pero, ya que el Opus Dei parecía tener la misma estructura y llegó a ser uno de los movimientos  favoritos del Papa Juan Pablo 11, se me hizo más fácil aceptar la noción del Regnum Christi.

Como me cuento entre los muchos que fuimos engañados por Maciel, ahora confieso que me encuentro con más preguntas a propósito  de estos “nuevos movimientos” eclesiales y la vida personal de algunos de sus fundadores.

En el caso específico de la Legión de Cristo y el Regnum Christi, me consta que hay miembros excelentes, personas generosas que se unieron a una organización oficialmente aprobada por la Iglesia. Más tarde, resultó que el fundador era un fraude y los superiores mayores (incluido el Vaticano) tardaron en comunicar la verdad. Sin embargo, parece que el Vaticano no parece dispuesto a abolir la Legión ni el Regnum Christi. Más bien su intención parece ser la reforma de ambas instituciones. Francamente, pienso que es la única opción viable pare evitar mayores daños a la Iglesia.

Mientras tanto, las almas generosas que pertenecen a ambas organizaciones se encuentran entre la espada y la pared.  En otra entrada en este blog, hice la comparación entre los Legionarios y los mineros atrapados en Chile. Sospecho que algunos los miembros todavía se encuentran en fase de negación – que es se entiende fácilmente en el contexto de la adulación que todos habíamos ofrecido a nuestro héroe, el fundador P. Marcial Maciel. A esa adulación se aunaba nuestra lealtad ciega al  Papa y a los superiores legionarios. Desde luego, las reacciones al “duelo” por el fundador cambian de país a país según la cultura dominante. Los norteamericanos ya pasaron a la etapa del enojo y demandan la justicia. No entienden por que tardaron tanto las autoridades eclesiásticas en actuar de una manera más decisiva.

Pienso que la mayoría de los legionarios no niegan los delitos de su fundador. Esto es un cambio grandísimo ya que durante tantos años defendieron la inocencia del P. Maciel ante las denuncias de pedofilia, vida disoluta y adicción a las drogas. Según lo veo yo, sin embargo, no todos han llegado al mismo grado de aceptación.  “¿Sabes que hay otras congregaciones religiosas en el mismo predicamento que nosotros? ¿Sabes que el Santo Padre no está de acuerdo con la declaración del Vaticano con fecha del 1ero de mayo de 2010?  Nadie ya niega sus culpas. Pero cuesta condenarlo. A esto se llama negación – la primera etapa del proceso del duelo.

No oigo todavía, de parte de los Legionarios, lo que se tiene que desechar, remediar, o componer.  El fundador ya murió. ¿Qué mas cambios se tienen que hacer? Quizá en parte su dificultad  es saber que, después de todo, pertenecen a una congregación cuyas constituciones y estatutos fueron aprobadas “oficialmente” por el Vaticano. Aprobadas quizás de prisa y corriendo y a pesar de los pecados de su fundador. Pero al fin de cuenta, “aprobadas.”

Si ese es el caso, creo que la única reforma genuina tendrá que brotar desde dentro de las filas de la Legión y del Regnum Christi. Para que eso suceda, todos los miembros actuales y los candidatos que quieren ingresar necesitan saber la historia completa, incluyendo la duplicidad del fundador y su manipulación de los procesos y la jerarquía de la Iglesia. Yo entiendo que todavía están pasando por las etapas del duelo, cada quien a su paso según sus circunstancias. Tendrán que superar las etapas de negación, ira, negociación, depresión, para llegar finalmente a la aceptación. Quizás sean pasos obligatorios para llegar a la renovación. Y eso va a tomar su tiempo.  Pero por el bien de la Iglesia no pueden demorar demasiado.

Por tanto, me parece que el trabajo más inmediato para el equipo del Vaticano es el de facilitar y acelerar ese proceso de “duelo.” De hecho creo que mi libro “Historia de un Legionario de Cristo irlandés” (espero que no me estoy pasando de egoísta aquí) pudiera resultar muy útil para los Legionarios y los miembros de movimiento Regnum Christi para ayudarles en el proceso. Lo mismo pudiera ser útil el libro de Paul Lennon, otro ex-Legionario irlandés, – excepto que el título (“Nuestro Padre que estas en la cama”) de su libro, por lo demás útil, no es tan atractivo. Sin embargo, ambos libros demuestran claramente cómo las semillas que apenas notamos cuando ingresamos a la congregación  poco a poco llegaron a la fruición al paso que el fundador se hacia mas anciano. Las experiencias – muchas muy agradables – que yo viví colaborando en la fundación del Instituto Irlandés y la Universidad Anahuac con el P. Maciel, pueden preparar a los miembros actuales para las “revelaciones” más difíciles, con muchos pormenores chocantes de otros libros escritos originalmente en español sobre el tema.

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Perdido en Gabón

Según comenta Gulliver, el blog de la revista The Economist,

Un canadiense ha demandado a Lufthansa para C 86,000 dólares (84.000 dólares), alegando que la compañía aérea alemana le trasladó al país africano, por error, en marzo. Dice que le dejaron  “abandonado” durante tres días en Libreville, Gabón, en vez de ser llevado a su destino correcto, Kinshasa, en el Congo. Alega que esto le causó angustia mental. Está pidiendo C $ 76.000 en daños generales y C $ 10,000 por “ingresos perdidos” por la confusión. Se vio detenido por la policía y encarcelado por un día porque no tenía un visado de entrada a Gabón.

Ni Gabón ni el vecino Congo  son excelentes lugares para visitar en marzo. El clima es cálido, húmedo y los prolíficos mosquitos ciertamente hacer sentir su presencia.

Esta corta viñeta del Economist me recordó mi propia experiencia cuando llegué a Libreville, camino a Franceville, mi destinación en  el interior de Gabón. Salí de Nueva York con pasaje solamente de ida a Gabón y USD $ 100 para los gastos de viaje. Así es como lo cuento en “Historia de un Legionario irlandés”, narrando mis experiencias con el Padre Maciel y los Legionarios de Cristo:

Caía una lluvia ligera cuando bajé del avión y seguí a los demás pasajeros a través de la pista, hacia el deslucido edificio de la terminal.
En la fila de migraciones, con mi pasaporte irlandés preparado y abierto, noté la presencia de soldados en ropa de camuflaje, de pie en parejas y ametralladora en mano. El nudo en mi estómago se intensificó. Por lógica sabía que no había nada que temer, pero los soldados me trajeron a la memoria el término “gatillo fácil”. Las pocas personas blancas entre el grupo de pasajeros recién llegados parecían fuera de lugar en el mar de africanos de piel oscura. Me puse a revolver distraídamente mis pertenencias, para no llamar la atención.
El idioma francés, ya de por sí poco familiar, sumado a un dialecto incomprensible, me hacía sentir aún más incómodo. A pesar de hablar fluidamente el español y el italiano, la idea de tener que hablar en francés durante este nuevo período de mi vida no me resultaba agradable.
Mientras esperaba para entregar mis papeles al aburrido oficial de migraciones, temía que los guardias terminaran metiéndome en prisión por algún estúpido error de pronunciación del francés.

“Bon jour!” dije mientras me acercaba al escritorio. El oficial de migraciones no sonrió ni me devolvió el saludo. Extendió la mano hacia mi pasaporte y lo miró mecánicamente.
“¿Visa de trabajo?”
“No” respondí cautelosamente, “no tengo visa de trabajo”.
“Muéstreme su billete de vuelta” dijo.
Había llegado a Libreville con un billete de sólo ida. Aparentemente, esto era un problema.
“Me está esperando el Obispo Católico de Franceville”. Esperaba que este argumento tuviera algo de peso, pero el pequeño y delgado burócrata no pareció impresionado.
“El Cónsul de la Embajada de Gabón en Washington D.C. me dijo que no necesitaba visa” proseguí, comenzando a alarmarme.
Me miró inexpresivamente.
“Soy un sacerdote católico”, agregué sin convicción.

El menudo oficial, impasible, hizo señas a un par de soldados. Les entregó mi pasaporte y dijo algo que no entendí. Los soldados me escoltaron a una pequeña oficina en la zona de llegadas.
“Siéntese y espere”, indicaron. Cerraron la puerta con llave desde afuera; a través de la ventana de vidrio yo los veía sentados en las desvencijadas sillas de madera, con las ametralladoras sobre el regazo y conversando tranquilamente. No tenía idea de lo que iba a pasarme, pero algo estaba claro: mi elocuencia y encanto irlandeses, que me habían salvado tantas otras veces, no parecían surtir efecto en Gabón.

En aquel momento, nunca pensé en demandar a cualquier persona – no es que hubiera ganado – pero la mía era una mentalidad muy diferente. Pero todavía siento algo de empatía con el hombre en la historia Economista cuando le encarcelaron por un día en el aeropuerto de Libreville. Yo, por supuesto, me quedé en Gabón mucho más tiempo que él….

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“Lectura obligada para cualquier Legionario de Cristo involucrado en la renovación de la congregación”

Hoy vi el siguiente comentario sobre el libro “Historia de un Legionario de Cristo irlandés”. Reproduzco un extracto aquí, porque es muy típico de los comentarios que me están llegando – a raíz de la publicación del libro – por parte de muchos que fueron Legionarios, miembros y ex-miembros del Regnum Christi.

25 de septiembre 2010: “Este libro debe ser de lectura obligatoria para todos los ex Legionarios de Cristo,”

Este libro debería ser un manual de orientación obligatoria para cualquiera que tenga la intención de salir de la Legión de Cristo. Asimismo, en este momento de la renovación de la Legión, es una lectura obligada para cualquier legionario que tiene parte en la renovación….

… Expone valientemente muchas experiencias personales, … documentando la vida de una persona que ha vivido los extremos contradictorios de la vida legionaria.

También documenta el concepto de la “vocación” como lo entendimos muchos de los que nos unimos a la Legión en aquellos primeros días. Personalmente, luché con “mi vocación”, no sólo durante la mayoría de mis once años en la Legión, sino también durante la mayor parte de mi vida después de salir de la Legión de Cristo. Creo que la interpretación estricta de “vocación” que ofrece la Legión, de hecho, bloquea la mente y el corazón de muchas almas buenas, y sinceras, a su verdadera vocación.

Disfruté el libro porque me llevó en un viaje emocional a través de los recuerdos de una vida que conscientemente había decidido olvidar. El autor no lloriquea sobre el pasado, sino agradece los asombrosos dones que la Legión nos brindó y, al mismo tiempo examina con sinceridad y valentía las fallas de la Legión  y los ve cómo reflejo de los defectos del fundador Marcial Maciel. Es un libro inspirador….”

El comentario original se encuentra en reseñas,  ‘La Historia de un Legionario de Cristo irlandés: De cómo encontró su corazón y casi perdió la razón”

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