Los grandes ausentes cuando el Instituto Irlandés masculino de México celebró su aniversario

El pasado 1 de abril se llevó a cabo una cena de gala para festejar el 45 aniversario de la fundación del Instituto Irlandés Masculino de la ciudad de México. Yo llegué a México en Diciembre de 1966 para fundar el irlandés en compañía del P. Maciel, el P. John Walsh y el P. Juan Manuel Fernández Amenábar (q.e.p.d.) Fui “prefecto de disciplina” de la sección de primaria durante unos seis años. Luego regresé de Roma al Instituto en 1974 como Director cuando se enfermó el P. Amenábar. Fueron años muy importantes en mi vida durante los cuales me encariñe muchísimo con México, hice grandes amistades y mi trabajo allí fue fuente de grandes satisfacciones personales. Durante todo mi tiempo en México, al estilo Legionarios de entonces, nunca regresé a Irlanda para una visita familiar así es que mis compañeros Legionarios se convirtieron en “mi familia.”

Dedico bastantes paginas de mi autobiografía “Historia de un Legionario de Cristo irlandés: de como encontró su corazón y casi perdió la razón” a la fundación de los Institutos Irlandeses del DF y de Monterrey.

El P. John Walsh, L.C., compañero mío durante unos 10 años (compartimos habitación en la “casa de los Padres” en Fuente de Flores #19, en Tecamachalco), bendijo los alimentos en la cena de gala. Comentó, “La amistad es un vínculo importante….para mí personalmente, en este aniversario fue muy importante volver al Colegio”.

El P. Vincent McMahon, L.C., que fue prefecto de disciplina en el año de 1968, también fue compañero y amigo mío. Actualmente es párroco muy querido por sus fieles y director espiritual de un seminario diocesano en Holanda. El P. Vincent comentó, “Volver a visitar el lugar de trabajo a distancia de esos 45 años es siempre un evento. El poder volver a encontrarse con los compañeros y amigos de entonces es una bendición muy especial de Dios. El Instituto Irlandés fue el segundo colegio de la Legión de Cristo, y el primero de su estilo: una concepción educativa original y revolucionaria. Es fuente de grande consuelo y profundo agradecimiento ver las aulas llenas, los jóvenes entusiastas, el profesorado y los diversos equipos tan profesionales. El Instituto Irlandés es un colegio católico. Su razón de ser entonces y ahora yace en transmitir los valores del Evangelio, en facilitar el encuentro personal con Cristo de cada uno de los alumnos. Esto ha sido el empeño interior de todos los que hemos trabajado allí, y en ello está la grandeza de este Instituto”

Tengo entendido que unas 600 personas, asistieron a la cena. Entre ellos había egresados, estudiantes, empleados, prefectos, profesores y directores que han pasado por el colegio. Muchos de ellos viajaron desde España, Estados Unidos y diversos estados de la República para asistir al evento. Juan Musi, egresado de la generación 1992 y Presidente de la Sociedad de Exalumnos, y otras personas dieron su testimonio. El P. Joel López Torres, L.C., director actual del colegio desde el 2009, mencionó que “El Irlandés no es solamente un colegio, es un estilo de vida; somos una gran familia y eso es lo que nos hace un colegio tan especial”.

Los tres Padres Legionarios se refirieron a la amistad, al reencuentro con los compañeros de antaño, y a la gran familia de los que colaboramos en el colegio. Me quedé reflexionando al leer sus comentarios y las noticias del evento. Fui Legionario de Cristo  fiel durante 20 años. Mi experiencia en el Instituto Irlandés fue de las más importantes en mi vida. Tenia apenas 20 años cuando me asignaron a fundar la escuela. Allí conocí al P. Álvaro Corcuera,  actualmente Director General de los Legionarios,  cuando apenas comenzaba sus estudios en primaria. La fundación, y posteriormente  la “reformación” de la escuela (después de la enfermedad del P. Amenábar), marcaron una época muy importante en mi vida y en muchos sentidos afectaron al rumbo de mi vida.

Me da cierta tristeza no haber sido invitado al evento. De hecho, estaba en la república mexicana en viaje de negocios. Justo antes de la cena de gala, me reuní con otro compañero Legionario irlandés, también fundador del colegio – David Hennessey, el primer prefecto de estudios. Como yo, David ahora no es Legionario. ¡Que increíble si nos hubieran invitados a participar en los festejos! ¡Que recuerdos tan bonitos hubiéramos podido compartir todos!

¿Por qué menciono todo lo anterior? ¿Qué importancia tiene que no nos invitaron?

Los Legionarios de Cristo están en un proceso de reforma, bajo la guía del Vaticano, después del escándalo relacionado con el P. Marcial Maciel el fundador. Parte de la “herencia” del fundador es que los Legionarios no podían tener confianza los unos en los otros. No podíamos ser “amigos”.  Los que eventualmente abandonamos la Congregación, – un proceso sumamente doloroso – siguiendo nuestras conciencias nos convertimos, para nuestros compañeros Legionarios, en “traidores”.  A lo mejor no se decía así. Pero eso era la realidad. Compañeros entrañables durante 20 años y encargados al basurero de la historia y de la memoria la mañana después de salir de la Congregación.  Eso, estimo, no es justo, ni caritativo, ni cristiano. Y los Legionarios se han perdido lo que podría haber sido un gran tesoro para ellos.

El pasado, pasado está. Sin embargo, si los Padres Legionarios de Cristo de verdad quieren descubrir su carisma – que según el mismo Maciel se basaba totalmente en la caridad – sugiero que deberían hacer un gran esfuerzo por re-encontrar a sus muchos ex-hermanos que por una razón u otra salieron de la congregación. Que mejor manera de repudiar los aspectos disfuncionales de la metodología del fundador – reunir, acoger, agradecer, conocer y convivir con los que fuimos sus compañeros dándoles a todos la oportunidad de reunirse con “su familia”. Los Legionarios jóvenes de hoy, como el actual director del Instituto Irlandés, el P. Joel López, están montados sobre los hombros de muchos gigantes que les precedieron en los años de fundación. Los mas “maduros” como el P. Walsh y el P. Vincent han de extrañar, si fueron honestos y bastante sensibles para admitirlo, a sus antiguos compañeros de aventuras, de formación, y de oración.

Seria una experiencia muy enriquecedora para todos poder compartir e intercambiar ideas de nuevo. Los Legionarios sacarían mucho provecho. Si la acogida fuera espontánea, afectuosa y sincera los (miles de personas) que ya no somos Legionarios nos sentiríamos apreciados, respetados y “en familia”. Quizás experimentaríamos una autentica caridad, que no tuvimos mucha oportunidad de practicar en los tiempos del fundador.

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3 Responses to Los grandes ausentes cuando el Instituto Irlandés masculino de México celebró su aniversario

  1. Luis Enrique Vergara Aguado says:

    Desgraciadamente, yo tampoco pude asistir al evento, pero si puedo comentar, que para mi, y durante esos años, tambien fueron muy dificiles y que gracias a personas como Usted, el ex padre Hennesy, el Padre Walsh, el Padre Fernandez Amenabar, me dieron su cariño y su soporte para poder seguir adelante, por esa razón estaré eternamente agradecido, tanto con la escuela, sus maestros y compañeros, asi como con los Legionarios.

    Saludos y gracias por todo.

  2. Raúl Bailleres Gual says:

    Estimados compañeros de infancia y de salón.

    ¡Como han pasado lo años!

    Me dió mucho gusto haber visto las fotografias de la cena de aniversario , en donde ví muchas caras conocidas y que me gustaría ver en algun proximo evento.

    No sé cual es el conducto para poder contactar a mis compañeros.

    Seguramente la escuela tendrá una base de datos de todos los exalumnos y quisiera que me incluyan en esa lista.

    Me pueden contactar por correo electrónico:
    rb@bal.com.mx

    Me va a dar muchísimo gusto volverme a sentir en la escuela

    Reciban un cordial saludo
    Raúl Bailleres Gual

  3. Carles says:

    qué bueno que hasta el día de hoy el valor sobre la familia aún se mantenga en pie. ¡Salud por eso!

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